lunes, 12 de septiembre de 2016

¿Qué tanto sabes de la hipermetropía?

Se denomina hipermetropía a un defecto refractivo y una alteración visual producida por un trastorno del enfoque originando una percepción de imágenes borrosas fundamentalmente en la visión cercana. Utilizando el símil de la cámara fotográfica ocular en el ojo hipermétrope las imágenes procedentes del mundo exterior se enfocan por detrás de la retina. El motivo de todo esto estriba en que el ojo posee un diámetro longitudinal menor del normal o bien el poder de enfoque de la córnea y el cristalino es menor de lo normal.

El síntoma más importante es la visión cercana borrosa. Los dolores de cabeza son frecuentes y son debidos al esfuerzo muscular compensatorio. La visión lejana suele afectarse en grandes hipermetropías o bien en personas mayores por agotamiento de la capacidad de enfoque.


Se han involucrado diversos factores en la génesis de la hipermetropía como por ejemplo malas condiciones de iluminación, déficits vitamínicos, etc. Por lo general la hipermetropía se asocia a factores genéticos (hereditarios). La mayoría de los niños nacen hipermétropes tendiendo ésta a corregirse con el paso del tiempo. Durante el período de crecimiento aprendemos a enfocar aumentando la capacidad de contracción de la musculatura intraocular. No obstante, en ocasiones esta musculatura no es capaz de compensar todo el defecto refractivo manifestándose entonces la alteración.

Se han diseñado varias formas de corrección como los anteojos, las lentes de contacto o la cirugía refractaria. Las gafas permiten una buena visión mientras se utilicen correctamente. Sin embargo, a medida que la hipermetropía crece, los cristales de los anteojos aumentan su grosor, son más pesados y pueden distorsionar la imagen. Además, muchas personas se niegan a utilizar gafas porque les resultan incómodas o estéticamente desagradables.


Por otro lado, las lentes de contacto corrigen la visión en todo el campo visual. Sin embargo, exigen que la persona que las utilice las limpie y las almacene para su perfecta conservación. De lo contrario, si no se mantiene la higiene adecuada pueden producir infecciones o molestias. La cirugía refractaria corrige la visión sin necesidad de colocar ningún objeto extraño delante ni dentro de los ojos.


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